sábado, 17 de noviembre de 2018

Sobre poesía china








 Las veinticuatro categorías de la poesía de Si Kong (837-908) se considera como una de las obras más importantes de la estética literaria china. Pero ¿en qué consisten estas categorías y qué utilidad tenían? En occidente se ha sistematizado la poesía por periodos y dentro de ellos los autores fueron quienes marcaron las tendencias,  dibujadas por la pluma de críticos y estudiosos sobre todo. Este método llamado generacional ha sido un buen instrumento de estudio pero tiene sus fallos ya que siempre ha dejado a quienes estuvieron en los márgenes.
La teoría literaria china difiere absolutamente de occidente. Ya Confucio afirmaba que la poesía tiene una función didáctica y puede forjar al individuo y al pueblo a través de una moral de influencia personal, para ello había que  practicar la lectura así como ejercitarse en la composición poética, lo cual ayudaba a mantener un equilibrio personal entre lo que se siente y lo que se dice. También el maestro Zhuang Zi dijo que el concepto de literatura se define como manifestación del Tao, es decir, el camino espontáneo y natural que nada tiene que ver con lo artificioso y pragmático,  y el artista/texto se convierte en un espejo que  refleja la verdadera naturaleza de las cosas. Todo ello influyó en el concepto de poesía de los Tang. Fue entonces cuando se crearon los exámenes para los funcionarios imperiales, que exigían un elevado conocimiento de los clásicos confucianos y una gran maestría en la composición poética. Si Kong creó su teoría literaria en ese contexto.
Fueron escritos durante el retiro del poeta en el monte. En la obra no hay nombres propios, ni se agrupa y evalúa a los poetas. Se trata de poemas que hablan de poesía. Veinticuatro textos de doce versos tetrasilábicos. Pero veamos en qué consiste. Si el poema viene de una identificación intuitiva del poeta con el cosmos, se necesitará un plano, una guía subyacente en cada una de las categorías, escribe en el prólogo Pilar González España, que cada una se podría estructurar en tres niveles: el físico, el sensible y el que produce los efectos. Siendo el tema central una identificación intuitiva del poeta con el cosmos. Cada categoría pone de manifiesto diferentes aspectos de la naturaleza ya que considera que el poeta es un medio entre lo terrenal y lo divino, algo que mucho más tarde llegaría a occidente con el nombre de poetas simbolistas. En cuanto a la utilidad habría que añadir que nunca ha sido útil la poesía tal como entendemos el concepto en occidente, sin embargo la poesía ayuda a una comprensión absoluta de la realidad.

CONCHA GARCÍA
Las veinticuatro categorías de la poesía

Si Kongtu
Edición de Pilar Gómez España
Editorial Trotta. Pliegos de Oriente, Madrid 2012

viernes, 5 de octubre de 2018

Desconfianza (Pizarnik)






Mamá nos hablaba de un blanco bosque de Rusia: "... y hacíamos hombrecillos de nieve y les poníamos sombreros que robábamos al bisabuelo..."
Yo la miraba con desconfianza. ¿Qué era la nieve? ¿Para qué hacían hombrecitos?, y ante todo, ¿qué significaba un bisabuelo?

viernes, 14 de septiembre de 2018

Ley (poema)





Ley

Ningún cuarto de baño creerás que has estado viva,
será elemental el olvido, y acaso no te olvides
nunca de aquella zapatilla. Pero lo demás tiene
pavor y regresa a su silencio un orden justo,
te dará camisones nuevos y cantatas de sonidos
pactarán con tu pestaña no besada ningún día.
Vuela nada hasta que de pronto una evidencia
sacando el polvo o cambiando un disco, te caracteriza.

C. Garcia. Pormenor, 1998


sábado, 8 de septiembre de 2018

Fatiga (poema)








Fatiga


Si viniera. Yo qué. Una cerilla
varios vasos, trajín para nada.
La sábana, eso sí. Pero
para qué si viniera. Para qué
desearlo si no lo deseo. Leo
para eso leo, y si viniera leyendo
yo. ¿Dejaría el libro?

(Concha García Pormenor, Libertarias 1998)

miércoles, 29 de agosto de 2018

William Blake





Cees Nooteboom visitando los jardines  de la Granja  de San Idelfonso, que hizo construir el primer rey Borbón como consecuencia de su nostalgia de Versalles, observó que los diseñadores de los jardines franceses habían forzado a la naturaleza dentro de un modelo rígido y enconado de figuras geométricas. El racionalismo ordena con su método tantas cuestiones que no podemos olvidarnos de la poesía, que también pasó y pasará  por momentos racionalistas. Pero como nada queda fijado, como nubes de paso, siempre regresan aquellas que dejan la imaginación al descubierto barriendo toda secuela del orden de que el caos carece.
En el siglo XVIII William Blake (Londres 1757, Ibrídem 1827) plagó en su obra mundos de mitos, ritos, símbolos mediante la imaginación, que para él era el verdadero mundo paralelo, es decir,  de “otro reino” habitado por dioses y dáimones que interactúan en los relatos arquetípicos que llamamos mitos. Posteriormente Jung lo denominaría: inconsciente colectivo. Como anota Patrick Harpur en el prólogo –una honda introducción al libro que nos encontraremos- “La verdadera poesía sobreviene al hombre de genio capaz de ver las imágenes y modelos  que subyacen a cada persona, sociedad y momento histórico y determinan su existencia”.
El racionalismo hizo que nos olvidásemos de que además de alma y deberes, existe el  cuerpo y sus necesidades y fantasías.  Para él, el cuerpo era la parte del alma que se percibe con los sentidos. El error fundamental de nuestra civilización  ha sido  la separación de la mente y el cuerpo y la falta de empatía con la Naturaleza. Blake creó su obra apoyado por lecturas como la Biblia, Milton, Paracelso, místicos y  la Cábala. Creía que el mundo se había sumido en la oscuridad y echaba la culpa a la filosofía de Francis Bacon, que inauguró el método científico  dos siglos antes, y la ciencia de Newton, cuya imagen del universo funcionaba como un mecanismo de relojería, obedeciendo leyes mecánicas y regido por un dios remoto. Todo esta corriente de pensamiento y creencias nunca estuvo en el reverso de nada, se simultanea conviviendo con  Aristóteles, Descartes o Freud.
A su manera, Blake fue un pionero del  movimiento hippy así como del feminismo, ecologismo, naturismo y del estudio de la psicología al ponerla en relación con el inconsciente. Despreciaba el sistema educativo que refrenaba la imaginación de los jóvenes, abjuraba de la moralidad social por represora, y decía: "quien desea pero no actúa, engendra pestilencia”.  Su interés fue derivando de una revolución social a una cósmica, para ello inventó una genealogía. Sus libros proféticos son una tarea de años –toda una vida- donde supo verter un universo mítico no solo mediante palabras, sus grabados son también poemas y no complementos del texto. Pero ojo, nos encontramos con dibujos que plasman el arrebato visionario del poeta, el jugo de su sentir. Texto e ilustración en su adherencia atrapan el viaje imaginario del artista inglés hacia los ínferos del ser, como diría Zambrano.


William Blake

Libros Proféticos I
Traducción y prefacios de Bernardo Santano
Introducción de PatrikHarpur


Concha García

Sobre poesía china

 Las veinticuatro categorías de la poesía de Si Kong (837-908) se considera como una de las obras más importantes de la est...