miércoles, 7 de diciembre de 2011

El triunfo de lo caduco

Voluntad. Es lo primero que llega a su mente cuando se despierta. Abre los ojos y siente la sangre caliente, los brazos responden a su impulso para apartar el embozo. Cae una fina lluvia que empapa la ropa tendida. Voluntad. Bosteza y se repite a sí misma que no es lo que parece. Recuerda que hace unos días estaba mirando la televisión y que todavía no había llegado el momento presente. Los instantes se van yendo como si fuesen pétalos,  exactamente iguales , solo que la corola de la flor cada vez tiene menos. Voluntad. Una antigua imagen de María Magdalena lavando con su cabello los pies de Jesucristo reaparece entre las páginas del libro que leyó. Se queda mirando la imagen y piensa tanto en ella que se mete dentro. Cuando sale se incorpora lentamente para que no regrese el dolor de forma tan abrupta. Siente, como escribió Montale, un vacío tal, un triunfo de lo feo, de los necios  disfrazados de serios pensadores. No sabe que todavía queda  mucho tiempo para que estos horrores se vayan manifestando.



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