miércoles, 11 de enero de 2012

Gombrowicz

Lunes
Después de mucho tiempo y con gran somnolencia navegué de vuelta, de Norte  Sur… y ayer a las ocho de la noche pasé del barco a una lancha que me condujo al puerto de Goya, pueblo pequeño, treinta mil habitantes, en la provincia de Corrientes.
Uno de esos nombres que a veces, al verlos en el mapa, excitan nuestra curiosidad. ¿Por qué? Por no ser interesantes, porque nadie viaja a ellos… ¿Goya? ¿Qué puede ser eso? El dedo cae en un nombre: una aldea en Islandia, un pueblito argentino… y nos tienta el deseo de ir a conocerlos.
Diario argentino

1 comentario:

  1. Parece que en realidad solo deseamos
    lo extraño, lo lejano y lo soñado...
    Lo próximo lo ignoramos (aunque quizás esconda
    una luna mordida por las nubes)

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