martes, 24 de enero de 2012

Mandelstam. Leer


En sus “libretas de notas” relativas al “Viaje a Armenia” hay unas cuantas palabras con relación al “demonio de la lectura” que se ha escapado de las profundidades de la devastadora cultura. La gente, cuando lee, se sumerge en un mundo ilusorio y procura recordar lo leído, dicho de otra manera, se entrega por completo al poder de la letra impresa. Mandelstam proponía que no se leyese sin recordar, sino acordándose, es decir, comprobando cada palabra con su propia experiencia o bien confrontándola con la propia idea principal, la misma que le da personalidad al individuo. A su juicio, en la lectura pasiva, “recordada”,  se ha estructurado a lo largo de siglos la propaganda de ideales comunes a todos y se ofrecían para un consumo masivo verdades ya fabricadas y bien pulidas. Una lectura semejante no despierta el intelecto, sino que se convierte en una especie de hipnosis, aunque la época moderna tiene recursos más poderosos para privar al hombre de voluntad.



Nadiezhda Mandelstam, Contra toda esperanza

(trad. De Lidia K. de Velasco)

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