jueves, 19 de enero de 2012

La cuestión no es hacer lo mismo, sino intentar que lo mismo no sea un paso perdido a sabiendas de que no hay pasos que hagan avanzar porque eso es una idea. La mayoría de las ideas se extienden hacia nuestro ángulo de visión como una muestra de tapas en un bar. El mero hecho de verlas y sentirlas nos hace desearlas y rechazarlas. En ese vaivén el alma sufre porque la exposición ante las cosas inunda nuestro ser y las apariencias revolotean como moscas reencontradas. La esperanza y el deseo no nos dejan en paz. Pero sin esperanza y sin deseo... Hoy nos hemos sentido minúsculos ante la ciudad. Atrapados entre los expositores. Atrapados y muy lejos de todo. Porque importa el latido constante y no callan las calles. Estamos solos. Sí. Y las calles no nos dicen nada ni nos abrazan. Deambular como muertos en busca de otra vida. Que el consuelo no sea comprarse la camisa de flores. Que el deseo no sea ponérsela. Que dejen de flotar las revelaciones que nos hincan hacia el permanente paso hacia adelante como si andar fuese una ruta.

6 comentarios:

  1. el alma sufre bajo la inundación...el deseo lo llevo en la palma de la mano...la esperanza se me escapa como cuando quiero coger el agua....me provoca un miedo tonto, más cercano a los objetivos que al deseo...no la entiendo, a la esperanza
    ¡Qué alegría leerte!
    Cris

    ResponderEliminar
  2. Si, querida poeta. estamos solos/as y de nada sirve vernos reflejados/as en escaparates.
    El deseo nunca entrará en época de rebajas...
    Seguiremos deseando siempre (un si o un no) procedente
    del lado invible del corazón.

    ResponderEliminar
  3. Perdona: queria decir "del lado invisible del corazón"

    ResponderEliminar
  4. Querida poeta, corregir errores es mi forma de buscar
    un halo de belleza.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me gusta la expresión, pero ¿se pueden corregir los errores que ya se cometieron? Pensar en eso. Siempre se vuelve a tropezar con otras piedras.

      Eliminar