martes, 13 de marzo de 2012

El gesto mío




Fulgura tal cantidad de estrellas esta noche, que
me pregunto cómo puede haber en el cielo espacio
para tanto lunar de oro. Tal vez por eso, a ratos,
algunas se desprenden, quizás empujadas por las
otras, que quieren sitio y cruzan la alta sombra como
una larga flecha rubia. Yo no me canso de mirar y
mirar el cielo esta noche. E inconscientemente, cuando
veo desprenderse una estrella, alargo la mano con
la absurda pretensión de apresar a la vagabunda.
¡Ay! ¡Es un gesto muy mío este de tender siempre
Las manos hacia las cosas más imposibles!

Juana de Ibarbourou
El Cántaro fresco, Editorial Acacia, Montevideo, 1958

1 comentario:

  1. Un gesto habitual, lo conocemos bien: lugares imposibles, personas inasequibles, vidas inalcanzables…
    Y, mientras tanto, la vida nos alcanza, personas desconocidas se nos hacen cercanas, y vamos dejando huellas indelebles allí donde nos reclinamos.

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