domingo, 25 de marzo de 2012

Más, sobre la pérdida


La lógica en la que nos parece que se ordena el mundo llega hasta la conciencia y la mente reprime que  la sensación del  dejà vu abra paso a las realidades encerradas en las cajas de los días,  sin dejarlas salir en un vuelo libre de prejuicios. Pero a veces se produce el milagro: lo que llamamos presente se refleja de un modo tan exacto en el pasado que la percepción retorna instantáneamente a sí misma en forma de recuerdo. 

Constaté,  ante la visión de algunas fotografías,  la extraña movilidad sujeta a cambios incesantes en la que transcurre nuestra vida. De alguna manera,  gracias a la poesía,  yo quería detener el tiempo, más bien exorcizarlo de su inmediatez. El poema se convertía en una instantánea del estado del alma.

Roland Barthes dejó escrito que la fotografía repite mecánicamente lo que nunca podrá repetirse existencialmente. En su ensayo sobre la fotografía hace referencia  a las fotos que aparentemente no tienen nada sorpresivo excepto el lógico paso del tiempo,  y lo que más le sorprendía, lo que de alguna manera veía que transmitían algunas fotos,  era algo que se escapaba a la lógica. Es lo que él llama la punzada. Una especie de pinchazo, de mini herida que se desvela al mirar la fotografía, como si un detalle aparentemente nimio contuviese lo sorprendente e inaudito, dejando la realidad a contraluz en una “esto fue y no fue”, como si sacásemos el envoltorio de un paquete que dejamos olvidado en algún lugar tiempo atrás.



(fragmento del artículo”Sobre la pérdida”  publicado en Cuadernos de Aldeu, Spanish Professionals in America, Inc, 2011, California North)

3 comentarios:

  1. De acuerdo poeta, el poema puede
    ser la proyección de nuestra alma,
    así como la fotografía (que a medida
    que pasa el tiempo, se vuelve color sepia,
    pasa del color al blanco y negro).
    De modo que el b y n de las fotografías
    convierte todo lo vivido en lo sentido…
    y ese sería el arte de vivir
    (aceptar la pérdida como una veladura,
    una especie de contraluz en el alma).

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  2. Me parece extraordinario el paralelo entre poema y fotografía. Qué bien lo describes, poeta, qué precisión y qué belleza para la sensibilidad y para la inteligencia.

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  3. Hace más de un año publicaba una entrada en mi blog sobre una fotografía y al leer esta bella reflexión sobre la pérdida no me he podido resistir a volver a esa sensación que tuve y que transcribo. Gracias Concha por este texto que nos hace detenernos en este vertiginoso presente. María

    "Algunas fotografías te hieren, te tocan el alma. Barthes empleaba el verbo punzar. Clavan en ti un instante que ya no será, que quizá no recordabas y que regresa para revivir aquella sensación, aquel rostro, la mano que en la imagen se aferra a la tuya, puede que con amor incluso. Las fotografías dan forma a esa memoria con agujeros por los que se escapan los detalles. "

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