lunes, 16 de abril de 2012

Escenas barcelonesas

Hoy ha caído el valor de las tasas de los bonos españoles.  De nuevo tantas veces la misma noticia con grados de intensidad variable –y siempre hacia la catástrofe- . He paseado por el barrio. Primero he ido a la peluquería  y nada hemos comentado (el peluquero y yo)  de dicha caída; después me he acercado a la droguería para proveerme de algunas cosas que me hacían falta;  el joven que me atendió expresaba, con su impaciencia, que pasase la media hora lo antes posible para irse de allí.  Después he tomado una cerveza biológica en la plaza Rovira i Virgili,  es uno de mis bares favoritos. Sentada tras la barra mientras hojeaba la reciente reedición de “Infancia en Berlín hacia el mil novecientos” de Walter Benjamin, la memoria, entre trago y trago me ha llevado  a la biblioteca en el apartamento montevideano de Enrique Fierro e Ida Vitale: el pasado año estaba yo hurgando entre sus libros y allí encontré la antigua edición publicada en Alfaguara del mismo relato. ¿Me importaba la deuda mientras  leía el primer párrafo? No. “No lograr orientarse en una ciudad aún no es gran cosa. Mas para perderse en una ciudad, al modo de aquel que se pierde en un bosque, hay que ejercitarse”. Más tarde he subido caminando hasta mi casa mientras decenas de coches circulaban a velocidades de pasmo. Algunos arbolillos no carecían de flores blancas o lilas: no he sabido identificarlos, así, clavados literalmente en la acera y delgados como los enjutos brazos del Quijote. Un algarabía de jóvenes turistas bajaba feliz después de su visita al Parque Güell exclamando en inglés no sé qué cosas. La deuda se envanece cada vez más. Es una deuda fantasma, que no toca a los ciudadanos porque no se sienten aludidos. Pero los va deteriorando y se nos come. La deuda es un gas que nos afecta a todos y sin embargo no lo sentimos  al respirar ( a veces,  al inspirar);   sencillamente se nos cae encima y emana de los cielos mediáticos contagiando todo cuanto toca. ¿Podrá, este acoso constante acerca de una caída imaginaria,  hacer real lo que se propone? 




1 comentario:

  1. Bonita reflexión acerca del asesino silencioso, una nota interesante a tener en cuenta. Son hermosas las ideas elevadas que nos acercan realmente al suelo que pisamos.

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