lunes, 2 de abril de 2012

Mirada animal


De las fotografías sobresalen algunas de mayor tamaño. Las dejo a un lado. Me recreo en una de pequeño formato. Debo tener unos siete años. Estoy enfadada y no miro a la cámara. Llevo puesta una falta plisada muy corta y un jersey de lana con unos rombos que tricotaron las manos de mi madre. Se mezclan diversas sensaciones que desembocan en interrogarme acerca del tiempo que empleó mi madre en hacer el pequeño jersey; en la catedral de Barcelona que se ve a lo lejos; en las dos trenzas de mi cabello negro. ¿Qué sabe esa niña?
La confronto conmigo. ¿Qué sé yo ahora? El saber se diluye en una pregunta que no deja de ser poco esperanzadora: ¿qué será de mí?
Conciencia, espíritu, alma, lo que llamamos interioridad,  todo eso está junto, unido por las cuerdas que ataban los antiguos paquetes. No hay movimiento de dedos si no existe el impulso. No me dirijo al supermercado sino lo he decidido antes. No me mueve el amor si no lo siento.   El poema aclara mucho más que la filosofía y avanza en una dirección que se conjuga en un aquí y ahora (Barthes) de fugas constantes. Ese tiempo no es lineal, es centrípeto. Y a veces llega la respuesta sin haber formulado la pregunta . Para ello acudir a Rilke es recomendable. 

Elegía VIII (fragmentos)

Lo que hay fuera lo sabemos por el semblante
del animal solamente, porque al temprano niño
ya le damos la vuelta y le obligamos a que mire
hacia atrás, a las formas, no a lo Abierto, que
en el rostro del animal es tan profundo. Libre de muerte.
A ella sólo nosotros la vemos; el animal libre
tiene siempre su ocaso, detrás de sí
y ante sí tiene a Dios, y cuando anda, anda
en la eternidad, como andan las fuentes.
Nosotros nunca tenemos, ni siquiera un solo día,
el espacio puro ante nosotros, al que las flores
se abren infinitamente. Siempre hay mundo
y nunca Ninguna Parte sin No: lo puro,
no vigilado que el hombre respira y sabe
infinitamente y no codicia. Cuando niño
se pierde en silencio en esto y le
despiertan violentamente. o aquel muere y es esto.
Pues cerca de la muerte uno ya no ve la muerte
y ira fijamente hacia fuera, quizás con una gran
mirada de animal (...)

2 comentarios:

  1. Amiga poeta,
    el alma es nuestro negativo
    (que nos permite almacernar, sentimientos,
    emociones, la pasión, el gozo, el dolor...)
    y cuando nos revelamos (en el laboratorio
    de la escritura);
    sencillamente nos -positivamos-
    en un "poema".

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  2. Cierto, la poesía alcanza a hacernos saber lo que sabemos.

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