lunes, 13 de agosto de 2012

Vivir

Parece pues, que en el fondo, el sentimiento de soledad es un fenómeno reflexivo que solo nos afecta cuando refleja sobre nosotros lugares desconocidos donde hemos estado con alguien que hemos amado. Esos lugares se vacían en el presente,  cuando ayer estaban llenos de aquella compañía. Al quedar vacío el presente, sin ese lugar, pensamos en aquellas personas que también podrían haberlo ocupado, y sin embargo, tampoco lo hicieron. La desolación es absoluta.

1 comentario:

  1. ¡Ay!, si fuera de tal guiso el asunto, esta epidemia nuestra de andarnos con soledades todas desparramadas por entre las sienes y en la reflexión vaciáramos torpemente nuestro tiempo y los andenes que antes rebosaban de pañuelos blancos a llenar se volviesen con nuestras pródigas reflexiones (las de vuelta, las escapadas), sería piadosísima vacuna el volvernos irreflexivos. Mi querida Concha, a mi humilde parecer el asunto transcurre por el riel de la voluntad: algo nos prepara diariamente un cóctel de abulia y de él, inocentemente, nos terminamos embriagando.
    Tomar la rienda y llenar el espacio y el tiempo de pequeños fragmentos de felicidad, luminosos, y así, al menos, estaríamos siguiendo el ejemplo de nuestro querido y eternamente expansivo universo.
    Amaro

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