lunes, 1 de octubre de 2012

Diálogos con otros autores




La poesía llega al lenguaje y este traduce la psique de una manera más o menos ordenada, el texto es retórica. Como dice Harold Bloom, un texto poético es autosuficiente, remite a otros textos, a otros momentos de vida del autor. Poesía y experiencia suelen ir de la mano, pero si la experiencia que nos devuelve el poeta no apresa algo de quien la lee, deja de interesarnos pronto. El escritor no sabe si la obra está hecha. Recomienza o destruye en un libro lo que recomenzó en otro, escribió Maurice Blanchot, y es cierto. La poesía está profundamente relacionada con una armonía universal no sujeta a cánones sino a la percepción y a la toma de conciencia. En el poema no puede haber mirada estética, sino emoción. La estética es para la mirada, para el objeto y el paisaje, para el cuerpo y la arquitectura, para el trazado de las ciudades y la inmensa finitud de los mares. La poesía no se ve, se siente, se sabe.
Pessoa  como su propio apellido dice, es máscara,  y esta daba paso a las ficciones. Dudó siempre de la realidad de ese mundo, por eso me parece tan revelador para mi obra el tránsito entre la irrealidad de la vida cotidiana y la realidad de sus ficciones. Fractalidad del sujeto:  este se rompe y provoca la aparición de individuos distintos que abordan la realidad desde perspectivas conceptuales y estilísticas distintas, yo aplicaría esa estética a mi poesía durante un tiempo.
Sustentar la contradicción como principio motor de la existencia.
Tomo sensaciones de otros para abrir paso a la conciencia y encontrar con quienes hermanarme. Me asombro de las calles que dividen las ciudades seccionándolas en barrios, llego hasta los suburbios, en ellos contemplo las ventanas encendidas y veo familias (esta impresión estética la registré en mi novela Miamor.doc). Me fascina imaginarlos en sus quehaceres cotidianos. Yo estoy fuera. La mirada es lo único que poseo, la mirada y la idea. Me alejo del aglutinado de edificios en un transporte público mientras busco un hotel. Transitoriedad, nostalgia, lejanía.
El poeta ultrapasa las fronteras de la lengua y cultura para hablar de arquetipos mostrando ritualísticamente situaciones psicológicas universales y arcaicas con las cuales nos identificamos. El mismo poeta pessoano, que no se movió de Lisboa los últimos 30 años de su vida, fue emigrante, ya que debido al segundo matrimonio de su madre tuvo que trasladarse a Durvan, al sur de África cuando tenía 8 años, en 1896. Curiosamente trabajará como CORRESPONDENTE ESTRANGEIRO, redactor ambulante de cartas comerciales en francés e inglés.  Resonancias curiosas que encuentro años después en los subrayados de los libros que leí de Pessoa. Por ejemplo cuando le escribe a su novia Ofelia en la carta de ruptura de la relación (1920) que su destino pertenece a OTRA LEY (título de mi segundo poemario) , cuya existencia no sospecha usted siquiera. La poesía es pensamiento y sentimiento, no está separada de la realidad. Emigrantes fueron también Paul Celan y Elisabeth Bishop, huellas de su poesía en el molde de las traducciones. La disposición entrecortada de los textos de Celan, así como los cortes abruptos me impresionaron tanto como los poetas simbolistas o las experiencias tipográficas del dadaísmo. La música de las traducciones rompe la de la poesía tradicional española, es otra, los versos secos, sin apenas metáfora, como si estuviesen labrados por un cincel cuya forma es el dolor, sin adornos, nada, palabra seca y desnuda, extrañamente llegaba a mi. 

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