lunes, 5 de noviembre de 2012

La Benson





Salgo decidida a pasar la mañana en la biblioteca Benson de literatura latinoamericana, no tengo ni idea de las dimensiones de la misma y sé que está un poco más arriba del Texas Memorial Estadio Darrell K. Royal,  dentro del recinto universitario, así que atravieso la calle University, giro por la 24 hasta San Jacinto y allí dejo de ver los carteles de las calles y comienzo a caminar convencida de que mi sentido de la orientación me llevará en pocos minutos, pero de repente me veo ante la facultad de geofísica. Llego hasta la de ingeniería donde un joven camina con dos recipientes cilíndricos humeantes, uno en cada mano. Me veo ante un laboratorio de donde cae agua en forma de lluvia sin parar, luego de atravesar más pabellones encuentro el Texas Memorial Museum, allí un joven que habla tan poco español como yo escaso inglés me orienta y salgo en dirección contraria, así que después de una hora y media de caminata un profesor que me ha visto desorientada me ofrece ayuda y saca su ordenador de la cartera indicándome donde estamos exactamente. Llego sudorosa y solo tengo media hora ya que estoy citada para comer. Una funcionaria muy amable me pregunta qué quiero leer y le digo que no sé y que me indique donde está la poesía. Me da un papel color fucsia donde se detallan en clave  las ubicaciones de los libros. Hay miles. El ascensor está ahí atrás, me señala, justo tras el mostrador principal. Salgo por una puerta equivocada y me adentro en un pasillo flanqueado de oficinas decorado con pinturas de Oscar Martínez. “El tejano enamorado” se llama la serie. Oigo una voz que me dice:  -no, por ahí no es-. Retrocedo y  veo a un hombre muy anciano leyendo tras unas gruesas gafas y una gran lupa apuntando el texto, me enternece e impresiona al mismo tiempo. ¿Habrá en el futuro lectores así? Subo hasta la cuarta planta. Los estantes no se acaban nunca. ¿Qué hacer? ¿Hacia dónde ir? Decido guardar en la memoria el trayecto y regresar al día siguiente. Hondamente impresionada me abate una impotencia lectora. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario