sábado, 4 de mayo de 2013

Instante en el alma




Ejecutaba
la profesora en la pizarra
la regla de tres y la raíz
de la cifra cuatrocientos seis
que no cuadraba, en el parque
un infinito pájaro se adueñaba
del busto cejijunto del héroe.
La campanilla del recreo
llenó el patio de niñas ilusionadas.
Al picaporte se le cayó un tornillo.
Un charco de agua reflejaba
el tupido horizonte
de casas alineadas.

5 comentarios:

  1. Al menos los instantes eternos (Aion en griego) quedan capturados también en las pinturas de alguien como Neus Martín Royo y su arqueología industrial y que todo no desaparezca
    http://www.martinroyo.com/

    saludos,
    Anna

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  2. ¿qué le ocurrió al conjuro?...
    "Absurda filosofía filosa"
    http://philinstall.uoregon.edu/video/1332/

    saludos,
    Anna

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    1. El conjuro se cayó de la página porque hizo efecto, amiga.

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  3. La profesora vio el pájaro de reojo mientras escribía en la pizarra.
    Que no cuadrara nada protegía la libertad de las niñas.
    La campanilla ahuyentó al pájaro, ¿o fueron ellas?

    Me gusta mucho este "haiku" que has escrito. ¡Salud!

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    1. Gracias, es un retrato de la realidad cotidiana.

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