jueves, 13 de junio de 2013

Eduardo Rezzano



CALIGRAFÍA

Como escribe Mariano Peyrou, en los poemas de Caligrafía toman forma la extrañeza de la existencia y la irrealidad de lo real.  La poesía de Eduardo Rezzano desordena el presente porque se extiende más allá del tiempo cronológico, se suprime toda sincronía. En su mirada, entre irónica y desencantada, habita un hombre que deviene niño en la manera de impresionar la realidad que le circunda. La realidad vista desde el propio extrañamiento de alguien que siente que la verdadera raíz de cualquier habitante de esta ciudad, por poner un ejemplo, no está sostenida por sentido de pertenencia alguno, excepto el de pertenecer a la realidad más inmediata. Alterar la visión de la realidad, fantasear con lo que no existe y traerlo al lenguaje: eso es la poesía.
Una realidad no arborescente, siguiendo la idea de Deleuze y Guatarri, sino rizomática. Lo arborescente es el orden jerárquico, las oposiciones binarias, no hay unidades de medida, sino multiplicidades de medida, el texto que no jerarquiza se extiende por los recovecos de la memoria no selectiva, hace hincapié en la máxima sensibilidad a una hora determinada, es solidario con quienes padecemos, emigra a otros lugares y por ello sorprende al lector.

Mario Arteca, que tiene un blog muy interesante ha escrito en el mismo un largo artículo sobre Eduardo, de su poemario GATO BARCINO, asegurando,  con muy buen tino,  que en su poesía se elabora un delicado equilibrio entre la distancia y lo lejano. Para hacerlo, formalmente utiliza estructuras mínimas, pero amplificadas por el acontecimiento que provoca la atracción del significado. Que donde debiera haber erosión y deterioro, hay disfraz y máscara, en perfecta consonancia con las teorías de Batjin. De donde parece cristalizarse una contradicción, se instala una progresión, y no hay movimientos en serie que no reproduzcan la naturaleza de una estructura, en este aspecto, sus poemas forman geometrías dadaístas.
Estimulado por distintas experiencias, el poema es concebido ante un espacio liso y desértico. Pantalla blanca dice él de su antesala a la creación, también dice que los animales forman parte de su mundo y que no se siente humano, sino animal.




Despeñadero


En la memoria guardo
apenas tres sonidos

el canto de un pájaro
sin nombre
una campana que toca
a muerto y
el mar contra las piedras

a partir de esta pequeña música
trato de reconstruir algunas voces

pero es inútil
la música me conduce al silencio

cada mañana
cada atardecer.


Nieve

Un paisaje blanco
un vestigio ona o siberiano
un paisaje de arena
o mar adentro
el agua al cuello los tiburones

descubrí que me llamaba Pedro
que ni remotamente
era el depositario de mi memoria

descubrí que no tenía nombre
que mi cuerpo era el de una serpiente
enroscada sobre su presa.


Eduardo Rezzano nació en La Plata (1968)  (Argentina)
Poemas de CALIGRAFÍA. Amargord Ediciones. Colección Transatlántica

1 comentario:

  1. Albatros -Baudelaire-

    Por distraerse, a veces, suelen los marineros
    Dar caza a los albatros, grandes aves del mar,
    Que siguen, indolentes compañeros de viaje,
    Al navío surcando los amargos abismos.

    Apenas los arrojan sobre las tablas húmedas,
    Estos reyes celestes, torpes y avergonzados,
    Dejan penosamente arrastrando las alas,
    Sus grandes alas blancas semejantes a remos.

    Este alado viajero, ¡qué inútil y qué débil!
    Él, otrora tan bello, ¡qué feo y qué grotesco!
    ¡Éste quema su pico, sádico, con la pipa,
    Aquél, mima cojeando al planeador inválido!

    El Poeta es igual a este señor del nublo,
    Que habita la tormenta y ríe del ballestero.
    Exiliado en la tierra, sufriendo el griterío,
    Sus alas de gigante le impiden caminar.

    saludos,
    anna

    ResponderEliminar