domingo, 22 de diciembre de 2013

Por mí no arderán los quicios ni se quemarán las teas



Ya he vendido los volantes y las ramplonas medias.
Pedíame un comerciante en su ración de precio
dos doblones y na escafandra, pero labio
inferior semiovalado mío díjole que no
que tanto no es el precio, que solitaria yo los saco
del baúl para que no sean míos, y enséñole
linda foto que reseca en el reborde le muestra
compañera informal al son de una pavana.







(En la Benson, Austin, hojeando la Carta Atenagórica, 2012)

1 comentario:

  1. Nos hallamos desgarrados entre la avidez de conocer y el desespero de haber conocido. El aguijón no renuncia a su escozor, ni nosotros a nuestra esperanza. "René Char"

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