viernes, 20 de septiembre de 2013

El reconocimiento atento





El reconocimiento atento no solo puede darse dentro de una sala de cine mirando una película. Esas disyunciones de un presente que se desdobla constantemente fueron recogidas por el cine, en sus primeros tiempos, por un conjunto de fenómenos como amnesia, alucinación, delirio, sueño, pesadilla… También puede darse el reconocimiento atento mientras esperas que llegue alguien, o al caminar por la calle.
Las capas del pasado parecen sucederse según un orden cronológico coherente, pero en realidad ellas coexisten. Así en nuestra percepción del tiempo (Begson) el presente se desdobla siguiendo el hilo del despliege: cada instante se encuentra dividido entre un presente que es y un presente que ha sido. El pasado contemporáneo del presente da la imagen virtual o paramnesia (recordar una situación que se vive por primera vez). La conciencia, por un momento se apercibe de que aquel pasado, enroscado en el instante presente, arrastra cadavéricas secuencias que laten luminosas donde aparecen , por ejemplo, la posición de la cama de una habitación soñada, el cielo de una tarde lejana, un dolor de estómago del que solo puedes verte echada sobre la cama (el dolor no puede recordarse), un asiento de avión vacío, o apretando el lápiz sobre la hoja de papel… Imágenes que el cine ha recogido en secuencias y reconocemos fuera de nosotros aunque estas nos conmuevan o produzcan indiferencia o rechazo. También la poesía deriva en un reconocimiento atento de todas las realidades que nos atrapan, envuelven, angustian, se sueñan, etcétera.

El "pensar" recoge dichas imágenes y puede hacer cambiar de circuitos millones de  secuencias movilizando la estructura que la mente ha formado del pasado. 



lunes, 16 de septiembre de 2013

Jules Supervielle (sueño)

De tanto soñar, no sé si durante los segundos que separan el rastro del sueño del despertar consciente, me perdí en algún libro. Como dijo Supervielle, "La poesía me llega de un sueño, en estado siempre latente, sueño que yo dirijo, salvo en los días de inspiración, en los cuales él mismo se dirige". La poesía no llega rimada, ni en cifras aleatorias, llega secuenciada. Ahora aquí, después allí. Las secuencias son intensas. Almacenan interpretaciones de todo aquello que no se puede explicar con palabras. Por ejemplo: ¿mañana?


jueves, 12 de septiembre de 2013

La sensación de estar viva







Mientras permanecía en la habitación
alguien pidió la cuenta. Yo conté
una desgracia absurda a la visita
y se hizo de noche. Parece verdad
verlo ahora.
Tienes sed y un candelabro
la inspiración de un año de vida
en el contorno de un cuerpo
no da entendimiento. Ven.
Juraría que había un mar
y que las velas eran una trampa
para derrotar el aire. Qué bello
fragmento inspirado en una pena.
Debo regresar a las sábanas
pagaremos mañana. Ven.






Fotografia de Concha García










 










jueves, 5 de septiembre de 2013

Paseos por Bariloche






La Catedral de San Carlos de Bariloche,  llamada también “Nuestra Señora de Nahuel Huapi”, fue construida en 1944. En realidad es bastante reciente comparada con otras. Hacía viento y el azul del cielo nos cautivaba con su inmenso brillo. Antes de entrar al restaurante vegetariano Covita, frente a la imponente catedral, entramos para visitarla. Cada vez que entras a un templo de culto católico te reencuentras dentro de un territorio conocido,  lo que provoca que se tenga la sensación de haber estado muchas veces, cuando en realidad el hecho de que estos templos se repitan en diversos países tiene más de imposición que de mágica religiosidad. El edificio tiene forma de cruz latina. El sol ilumina desde el comienzo del día la cabecera debido a su orientación al Este. Fue construido por obreros croatas, eslovenos e italianos. Me imagino a fornidos hombres colocando las piedras blancas de las paredes y del techo que son de color negro, culminando en un campanario de 69 metros en forma de aguja.

Graciela y yo comenzamos a mirar los vitrales diseñados por el francés Enrique Thomas, según me informan, en los que se representan temas propios de la Historia Sagrada así como de la Historia local. De repente me detengo ante diversos vitrales donde están representados el General Julio Argentino Roca, que exterminó a casi toda la población originaria a finales del siglo XIX, -la campaña fue un verdadero genocidio que dejó miles de muertos y detenidos-, al beato Ceferino Namuncura, al primer cura del pueblo de Bariloche, y en el colmo del la egolatría  hasta los creadores del templo, los arquitectos Bustillo, representado como San Rafael, y a Miguel Ángel Césari, como san Miguel Arcángel. La luz que traspasa a través de los vitrales es intensa y embellece el interior del templo. Continúo mirándolos con curiosidad y Graciela  me detiene ante uno donde se observa a dos indios martirizando a un sacerdote misionero ante el imponente paisaje formado por el Nahuel Huapi, que quiere decir Isla de los Pumas. En otro vitral un contingente de guerreros recién llegados en una carabela se arrodillan ante la imagen de Cristo. En dicha escena no participa ningún indio. Habla por sí misma toda esa simbología de santos y guerreros. La escena representa la colonización de los ingenuos habitantes originarios.  Graciela me cuenta que desde hace tiempo  una representación del pueblo mapuche,  violentado y maltratado desde hace siglos, ha pedido que dichas cristaleras se cambien o sencillamente que desaparezcan. Hay otra que ha logrado el objetivo del sacerdote: adocenar a los indios y estos se postran rindiéndose ante la cruz que besan.  La violencia  que transmiten los vitrales no está provocada por los indios que parecen atacar ensañados a quienes fueron a violentarlos echándolos de sus tierras, la verdadera violencia se produce en la representación hasta el hastío de unos modelos invasores. En la plaza de Mayo, frente a una grandiosa bandera argentina,  han pintarrajeado la estatua ecuestre del general Roca. Al parecer es bastante difícil sacarla del lugar. Continuamos el paseo admirando la cambiante luz que `proyectan las aguas del Nahuel Huapi y en el horizonte la cordillera nevada salpicada de extensas nubes nos detiene de nuevo.