domingo, 5 de enero de 2014

Llameante día




Ya pasaron los días que empujaron otros días, con viento o sin él, se fueron deslizando por la falsa almohadilla del tiempo. Aquí, detenida, quieta, sin una sola ocurrencia que me distraiga del momento presente, abro los ojos y en ese movimiento casi imperceptible escucho el ruido de un sinfín de niños saliendo del colegio. Las batas a  rayas azules y blancas, un polvillo de calle sin asfaltar en el barrio donde todavía hay grandes explanadas. Con torpeza camino por el barrizal después de una lluvia intensa y tropiezo con una lata llena de carburo. Al contacto con el agua se convierte en algo gaseoso, un humo grisáceo intenso durante unos minutos hace que otros niños se acerquen alrededor de la lata. Saltan y gritan. Me voy del grupo que se ha formado de una manera tan insólita. Camino hasta el confín del barrio, en realidad es una pequeña caminata desde donde no veo más que hombres saliendo de sus casas apresurados, con gabardinas blancas. Ninguno es calvo. El calendario marca el año 1951. La casa de juguetes no está donde creía. Tardo demasiado en llegar. Arribo a un túnel  abandonado. No entro . Llego a una casa de chocolate cuyas ventanas parecen de caramelo. Me acerco a la puerta, golpeo con el aldabón, se resquebraja un trozo de puerta. Abre la bruja. Hay un caldero redondo sostenido por unas cuerdas de alambre enganchadas en una viga. El burbujeante líquido expele un olor desagradable. La bruja tienen un grano en la nariz y a una mano le falta un dedo.  Entra un enanito que me mira con calidez. Se oscurece la habitación y me meto debajo de la cama. La seguridad de lo oscuro, eso es lo que ahora recuerdo mientras paso de una habitación a otra esperando a los invitados. 

2 comentarios:

  1. Las interrupciones para que los inicios casi siempre sean iguales
    http://www.youtube.com/watch?v=zR_bs9aSlWg

    "Me tumbo en la cama y apago la luz, mi amado vendrá hoy. Los trenes vienen dos veces al día, uno llega a la noche a oírlos - glin, glin, Glon Sí, él está cerca. La noche tiene muchas horas cada uno más triste que la próxima, sólo uno es feliz cuando viene mi amado,, alguien viene, alguien llama alguien llama mi nombre, corro descalzo, Sí, él ha llegado.

    HE VENIDO PARA VER

    He venido para ver semblantes
    Amables como viejas escobas,
    He venido para ver las sombras
    Que desde lejos me sonríen.

    He venido para ver los muros
    En el suelo o en pie indistintamente,
    He venido para ver las cosas,
    Las cosas soñolientas por aquí.

    He venido para ver los mares
    Dormidos en cestillo italiano,
    He venido para ver las puertas,
    El trabajo, los tejados, las virtudes
    De color amarillo ya caduco.

    He venido para ver la muerte
    Y su graciosa red de cazar mariposas,
    He venido para esperarte
    Con los brazos un tanto en el aire,
    He venido no sé por qué;
    Un día abrí los ojos: he venido.

    Por ello quiero saludar sin insistencia
    A tantas cosas más que amables:
    Los amigos de color celeste,
    Los días de color variable,
    La libertad del color de mis ojos;

    Los niñitos de seda tan clara,
    Los entierros aburridos como piedras,
    La seguridad, ese insecto
    Que anida en los volantes de la luz.

    Adiós, dulces amantes invisibles,
    Siento no haber dormido en vuestros brazos.
    Vine por esos besos solamente;
    Guardad los labios por si vuelvo.

    (Luís Cernuda)

    Saludos,
    Anna

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