domingo, 27 de julio de 2014

Inclusiones recíprocas




"Con la imposición del cristianismo con la religión universal comenzó un cambio de valores cuyo principal contenido fue la reconciliación con Dios-padre. Con el Hijo, que debe asumir los pecados, deviene el mismo Dios junto al Padre.  Junto con el Hijo volvió la “Madre” y el lugar que fue adquiriendo la virgen María dentro del cristianismo está ligado a la atenuación de la culpa por el parricidio, culpa saldada con la muerte de Jesús quien dando su vida habría redimido a todos los mortales. La exculpación del pecado primordial junto con la adoración de la Virgen María reinstala, dentro de la cultura universal, el lugar de la sensualidad y la sensorialidad. Este retorno de lo sensible se plasma en la iconografía religiosa cristiana. Para los cristianos el dinero pertenecería al mundo de lo femenino: el oro serviría para adornar los templos, es decir, para la adoración de la Virgen a través de la Iglesia-madre. El cristianismo como primera religión universal incorporó una relación ambivalente hacia la riqueza. Prohibió su uso y la Iglesia intentó apoderarse de la mayor renta posible e hizo ostentación de su grandeza económica. Si durante los primeros siglos de la Edad Media se prohibía al buen cristiano ocuparse de generar valores económicos, también fueron los señores de la Iglesia los primeros en atesorar y formar una institución –los Templarios- similar a un banco para poder guardarlo.
Para los judíos la riqueza no era pecado, era un mandato divino y una de sus funciones principales era servir al Padre para sus fines. Para el pueblo judío el dinero era un bien de uso que no despertaba culpa. Para los hebreos es culpable quien no dispone de dinero para honrar al Padre . En cambio, en la religión cristiana las cosas son enfocadas desde el Hijo: es Cristo quien se sacrifica y reclama haber sido abandonado por el Padre.  Dado que la Virgen María lleva en su vientre la semilla de Dios-padre, es posible pensarla como marcada por su propio padre en una clara descalificación del hombre que duerme junto a ella (situación prototípica de la histérica a la que ningún hombre le alcanza ya que el único hombre que la ha marcado  y que es depositario de su deseo, es el hombre prohibido, es decir, su padre, el hombre amado por su madre y seductor de la niñita que fue)."


Estas interesantes reflexiones han sido  tomadas un libro titulado “La erótica del dinero” de José R. Sahovaler.


No hay comentarios:

Publicar un comentario