domingo, 21 de septiembre de 2014

Paseos barceloneses






Camino hacia la casa de una amiga situada en el otro extremo de la ciudad. La situación es una ficción ya que parto del lugar donde yo estoy,  así que el centro siempre es mi cuerpo. Mi mente, en cambio, se aleja y se entretiene en lo que observa. Hace mucho calor en septiembre y  este calor nos incomoda. También nos inquieta. Los ciclistas pasan cortando el aire, los patinadores se cruzan con los ciclistas y los peatones se apartan para dejarles paso. Las previsiones de futuro que nos llegan no son muy alentadoras para la humanidad –pienso-. La humanidad tendrá que cambiar de planeta, o bien la humanidad se segregará mas cada vez más entre un grupo de ricos y una gran masa de pobres que se entretendrán con las drogas y los videojuegos y los ricos podrán ser inmortales –excepto si alguien los mata o se accidentan-. Atravieso el barrio de Poble Nou lentamente, la ciudad antigua está desapareciendo mientras crece la nueva, grandes rascacielos, universidades, empresas, gente joven vestida con trajes y tacones, inseparables de móvil  multifuncional, uniformados. La rambla de Poble Nou continúa siendo una arteria de gente del barrio, es un oasis entre los edificios que van envolviendo  su contorno.  Algunos balcones tienen geranios, hay bares abiertos que todavía no han alquilado a los chinos. La ciudad cambia multiplicando sus líneas de flujo en todas direcciones, no se escapa casi nada. Ni siquiera el trayecto de los autobuses. Movimiento diseñado por políticos y asesores. Decían que Zapatero tenía más de seiscientos asesores. Una cohorte de asesores asépticos que encuadran la ciudad entre sus meridianos y paralelos. Lo que se escapa de esa medida se queda fuera posibilitando que los desplazados se organicen y tomen de nuevo la ciudad. El estruendo de los mudos, como escribió Canetti, me hace sentir una gran esperanza. 

martes, 16 de septiembre de 2014

Macky Corbalan (Cutral Co)


De “La pasajera de arena” 


Acaricio su rostro con el pie.
Su piel es fresca,
aún cuando afuera
puede oírse el alarido del aire
incendiándose.
Ahora interpone su cuerpo
entre la lámpara
y esto que la mira,
entonces la luz es una forma,
una delicada ondulación de la carne,
un eclipse presentido

y esperado por siglos.







• La diferencia entre el literato y el poeta está en vivir o no la pulsión vital. Si no te entregás sos un literato, no hay pulsión vital. Hay simulacro. Es como dice Meschonnic (Henri): para él la literatura es eso que asimila lenguaje y vida. Vibración vital es la poesía. 
Me interesa esto del antes y del después, no creo que existan en poesía estas categorías, pero si yo tuviera que inventar algo para acercarme a lo que pienso, sería decir que la Poesía opera en un exterior del lenguaje y desde ahí, como una guerrillera, una terrorista, ataca lo que tiene de hueco, de simulacro, de representación, una y otra vez. No soy yo la que habla a través de la poesía, soy hablada por ella. Decir que la Poesía me habla, es decir, la Poesía me vive.
(fragmento de una entrevista publicada en el periódico digital Confines, a cargo de Luciana Tani Mellado)



martes, 2 de septiembre de 2014

Lousiana

Cuántas cosas hago sin que realmente importe. Tomo una porción de chocolate para diluir del bar de la Universidad de Lousiana. La guardo en el bolso.  De eso hace un tiempo. Hoy abro el cajón de los cubiertos y allí está  el sobrecito, todavía no lo diluí para hacerme una taza de chocolate. En realidad me importa muy poco el chocolate, quería llevarme un trozo de aquel momento.