viernes, 13 de marzo de 2015

Exceso de fugas




He salido del cine pensativa. En la sala había mucha gente uruguaya residente en Barcelona interesada en un  ciclo sobre el cine de su país, que también siento como mío. La presentadora hablaba de los lazos entre Uruguay y Cataluña. A mi lado se ha sentado una pareja heterosexual que hablaba en catalán. Me ha parecido que él era uruguayo. La película era más bien triste, aunque muy interesante. La ternura que ha despertado un transexual contrastaba con la violencia del guardián del orden en la población de Rivera. Provincia adentro la vida bullía, como en todas partes. Hay varias maneras de sentir amor, pero pocas de darle salida. Vamos a imaginarnos un tubo atascado de unos cincuenta centímetros. Las paredes del mismo están agujereadas y además del atasco hay fugas. En una fuga alguien siente que se escapa su tiempo recordando la muerte prematura de un hijo y por allí sale ese amor. Desde otro orificio alguien está convencido de que dios está en todas partes, y por allí sale ese fluido. Desde otro el transexual se pinta los labios y se atusa el pelo mientras piensa en ese hombre del que se ha enamorado, y suspira. Desde otro una mujer espera en la carretera oscura que el coche que avanza se detenga. La obstrucción parece generarse por el exceso de fugas. 

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