miércoles, 24 de junio de 2015

de Cuántas LLaves







VISIÓN


Nada es más molesto que oír el agua de un grifo
en una noche de insomnio. Salen salamandras
de las rendijas de las cloacas y el resto de la espuma
de quien se cepilló los dientes se mezcla en el agua
de una cañería. El agua de los conductos de toda una ciudad
con restos de saliva se va al mar esta noche.
Vivo cerca de la desembocadura, sé que ayer
estuviste aquí y me asomo a la ventana
imaginándome el agua con la que te enjuagaste

en una ola.

(Cuántas Llaves, 1998)

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