martes, 21 de julio de 2015

Esconderse







Al principio nos escondemos de los demás porque nos parece que su mirada puede dañarnos, luego nos protegemos metiéndonos debajo de la mesa o de la cama porque sus pisadas pueden rodearnos; la tendencia a esconderse nace ya a principios del siglo II a.C. Ademia, que vivía bajo el techo de su progenitor, viendo que una tarde se acercaban varios soldados a caballo hacia su casa, cerró la puerta de golpe y se fue corriendo hasta el gineceo donde también estaban sus hermanas y su madre. Vio pasar a los fornidos hombres desdibujándose en una lejanía de viñas. Se  los imaginó arrasando la cabaña de su maestro, un sabio que se entusiasmaba solo si los pájaros cantaban con sus diferentes trinos al unísono.




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