jueves, 27 de agosto de 2015

Poética








La poesía no es un ejercicio contra el olvido, todo lo contrario, la poesía exhibe con toda su fuerza la pérdida. Si no se perdiera nada, poco habría que evocar. Dos temas han acudido a mis poemarios siempre, el paso del tiempo y el paso del deseo, desde la conciencia de lo efímero. Hay una novela de Clarice Lispector: La hora de la estrella. Tiene varios títulos: La culpa es mía, o Ella que se apañe, o El derecho al grito, o Clarice Lispector, o En cuanto al futuro, o Ella no sabe gritar, o Una sensación de pédida, o No puedo hacer nada, o Salida discreta por la puerta del fondo. Tengo, como ella, la duda de un título (poética) entre un infinito número de poéticas. La versatilidad de la poesía no me lo permite ya que afortunadamente no es una ciencia exacta. Tener que elegir es un acto extraño y violento porque descartas otras posibilidades. No me escudo en el titubeo, sino en lo ancho y profundo de la certeza.


3 comentarios:

  1. Concha, se calló por el camino la "r" de pérdida.
    Casi mejor encontrarla!.
    Saludos,
    Anna

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  2. ¿Hay un ideal- roto- detrás del sentimiento de la pérdida?

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    Respuestas
    1. No lo creo, los ideales son parte de nuestro deseo de vivir y de adecuar el presente a un futuro, sin embargo, qué seríamos sin ideas -no ideales-. La pérdida es la misma condición de vivir, lo que cuesta es asumirla, saberla.

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