viernes, 4 de diciembre de 2015

El fracaso como alegría/uno






El aire mueve las cañas y el rumor del  mar está  lo suficientemente cerca como para parecer lejos. El día es azul y me  dejo mecer  cuando los vecinos no emborronan este silencio. Toda la mañana pasó mientras  leía ininterrumpidamente, cuidando, además mi piel, mis ojos, mis dientes, preguntándome por las turbulencias de agosto al tiempo aparecían recuerdos fragmentados en cuyos relieves la intensidad me anodona, qué hermosa  palabra. Bucles  de escenas, muchas relacionadas con lejanas sensaciones que hoy no me  transmiten más  que un escalofrío agradable. De lo que se duda puedo concluir que existe,como dijo Descartes.

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