viernes, 26 de junio de 2015

del diario









Dice Pascal Quignard que llama retórica especulativa a la tradición letrada antifilosófica que recorre toda la historia occidental desde la invención de la filosofía y fecha su advenimiento teórico en Roma, en el año 139, añadiendo que su teórico fue Marco Cornelio Frontón. Dice que Frontón afirmaba que el arte de las imágenes es comparable en el lenguaje con el sueño, por el papel que cumple en la actividad diurna. El mundo es en el tiempo un torrente acrecentado por una tormenta, que se arrastra a sí mismo y que lo arrastra todo, la lluvia de los seres no se interrumpe. Todo desemboca en la noche. La percepción de las imágenes nos atrae para devolvernos espacios repetidos en la memoria que nos deja un rastro de recuerdos. Frontón afirma que los argumentos de los filósofos no son más que chasquidos de la lengua, porque demuestran sin imágenes. Las palabras ligadas entre sí son la poesía productora de imágenes. Detenerse ante una estación de autobuses que te sorprende porque no la esperabas encontrar, produce una imagen de otra ciudad y otro tiempo, demostrando así que la percepción de lugares similares en cualquier lugar hace que nos sintamos en el mismo punto desde un ángulo poético. Si lo que nos atraviesa al pasar por la estación de autobús es un hambre de pensamiento, retrocederemos intentando comprender por qué no estás donde estuviste. 

miércoles, 24 de junio de 2015

de Cuántas LLaves







VISIÓN


Nada es más molesto que oír el agua de un grifo
en una noche de insomnio. Salen salamandras
de las rendijas de las cloacas y el resto de la espuma
de quien se cepilló los dientes se mezcla en el agua
de una cañería. El agua de los conductos de toda una ciudad
con restos de saliva se va al mar esta noche.
Vivo cerca de la desembocadura, sé que ayer
estuviste aquí y me asomo a la ventana
imaginándome el agua con la que te enjuagaste

en una ola.

(Cuántas Llaves, 1998)

domingo, 7 de junio de 2015

El olvido







Atónita habla de ahondarse
y rápida vigila la manta
como si ebullición fuese
ser solo pauta o inverosímil
temporalidad.



(Desdén, 1990)