lunes, 2 de mayo de 2016

El origen del Café La lejana

Hace más de veinte años escribía yo unas crónicas dialogadas que se iban publicando en un diario de Málaga llamado Papeles Literarios. Las crónicas eran una ficción donde se reflejaba la realidad poética del momento. Hoy las saco del baúl porque creo que no han envejecido nada.





CAFÉ “LA LEJANA”

(1996)

El otoño ha llegado y cumpliremos un año más, lo que quiere decir  que ya es hora de
ponerme a escribir en serio. Hacía tiempo que no reflexionaba en torno a un asunto tan baladí como un cambio de estación. El otoño ha llegado y yo también acabo de llegar a La Lejana.   Me han dicho que se van a celebrar unas tertulias poéticas en este mismo café durante el largo otoño que se nos avecina.  ¿Quiénes leerán sus excelsos versos?  ¿Catalanes y castellanos? ¿Andaluces y riojanos? ¿Canarios y albaceteños? Me pregunto hasta qué punto  es necesario que un poeta se unte de nacionalidad, ¿La tienen los ángeles?
Me han dicho que uno de los poetas que frecuentaba el café Bauma se ha hecho experto en “angeología”. Asegura el poeta que la imagen aquella de un par de niños asomados a un precipicio y custodiados por un enorme ser con cabellos rubios y dos grandes alas, es cierta, que existe ese ser y que lo tenemos siempre al lado. Hasta creo que se imparten cursos sobre los ángeles. Si me enterase de alguno me apuntaría. Pero dejémosnos de tonterías que ya viene Melene.
- Tienes un cara muy seria Melene. ¿Te ha sucedido alguna cosa?
- He perdido “Los ecos y las voces”
- ¿Qué es eso?
- La antología de García M. editada por Júcar en 1980, allí salían las fotos de casi todos los antologados , menos la de Abelardo L. y la de Julio Alonso LL. La vi de saldo en la calle Pelayo. Pero ahora no sé donde está, seguro que me la ha robado Antonio.
- ¿Y para qué iba a querer tu primo esa antología?
- Para su tesis doctoral. Creo que está trabajando en un exhaustivo estudio de las antologías de poetas españoles desde la época de Meléndez Valdés hasta ahora.
- Vaya trabajito.
- No sabes cuánto siento haber perdido la antología. Habrá sido a causa de la sorpresa de ver en el mismo libro a Carlos Clementson, Pedro J. de la Peña y  Francisco Bejarano, los tres con 20 años menos, eso sí.
- ¿Y no estaba Pedro Rodríguez Pacheco? Creo que por edad le correspondería figurar. Es sólo dos años mayor que Justo Jorge Padrón.
- Pues no está. No sé si García M. conoce “De libre edad”, la recopilación de su obra poética. Por cierto, en la solapa de una plaquette que acaba de publicar en “Los Cuadernos de Sandua” , El Baile de las Grullas, pone que en dicha recopilación hay poemas desde 1941 hasta 1990. ¿Nació escribiendo versos o es una errata?
- Dudo mucho que  un bebé pueda salir del vientre materno declamando poesía, sería demasiado para el cuerpo ¿no?
- Demasiado, ya lo creo.
- ¿Sabes una cosa?
- Qué
- Estoy aburrida. Creo que me voy a dedicar a la novela. He escrito unos poemas últimamente que han sido rechazados en casi todas las revistas de poesía de todas las comunidades autótomas, quizás tenga que buscar mi futuro en otras tierras. Argentina, por ejemplo.
- ¿Puedes dejarme leer alguno de esos poemas que te han rechazado?
- Cómo no. Escucha, te voy a leer “Versos de poetiso
Versos de poetiso
zozobran mi oído
me alertan de un canto
que llena mi espanto.

Dando tumbos voy
en pos del ingrato
que busca en mis senos
pasarse un buen rato.

Me abrocho la falda
por cada soneto
que el vate me lanza
con aire indiscreto

- No tienen profundidad, es lógico que  lo hayan rechazado. ¿Has probado también en Barcarola o en Renacimiento? También podrías intentarlo en El Signo del Gorrión, seguro que en esa no lo has intentado.
- Te he dicho que en todas, pero ahora que lo dices... creo que me falta Signos, seguro que en esa me lo publican. Pero ¿por qué dices que no tienen profundidad mis versos?
- Porque son una tontería profunda. El hecho de que hagas rimas consonánticas no es garantía de nada. Además esas rimas están mal colocadas, deberías cambiarlas.
- Ni hablar, a mi me gustan así. No soy ortodoxa con la poesía, y menos con la que yo compongo. Ojalá García M. se fije en mi para incluirme en una antología.
- Si fueses asturiana ya estarías en alguna. Me consta que le interesan las poetisas asturianas que escriben en bable, naturalmente.
- Sería capaz de escribir en lengua retorrománica si ello fuese una garantía de la difusión de mi obra.
- Por cierto ¿no estás contenta? le han dado el premio Nobel a una mujer poeta.
Wislawa Szymborska.
- No conozco ningún poema, sólo el que han publicado en “La Vanguardia” titulado Amor a primera vista, me ha gustado mucho porque es un poema que no se preocupa sólo por las rimas. Dice algo.
- No entiendo por qué te emperras en escribir con rimas si reconoces que no se tiene que escribir como si emulases el romancero.
- Yo juego con la poesía, no pretendo nada más. Reconozco que no sé llegar donde llegan algunos poetas, sobre todo, algunas mujeres europeas de este siglo.
- Dice Wislawa que dividir la poesía masculina o femenina está empezando a sonar absurdo, y estoy de acuerdo.
- Yo también, pero de momento tenemos que pensar que algunos críticos todavía no se han planteado esa cuestión.
- Ni se la plantearán, déjate de utopías, y dime qué has leído últimamente que te haya impresionado.
- ¿Te refieres a eso de una pedrada en las entrañas?
 -Más o menos.
- No estoy dispuesta a recibir una herida, me abstengo de leer textos que me apedreen.
- Por eso escribes lo que escribes, te falta tradición.
- Me sobra por los poros.
- Te falta, porque no la has asimilado. Sinceramente, cambia el estilo de esos versillos y haz algo grande, como los poemas  que escribe Carlos Clementson
_ ¿Te refieres a esos poemas tan largos y tan densos?
- Me refiero a esos poemas tan largos y tan densos, exactamente.
- Me pierdo. Prefiero leer a Kavafis.
- Ya, ya... ¿Y qué me dices de Antonio H.?
- No es Kavafis
- Ni lo prentende
- Pues eso
- ¿Y el libro “Eglogas de Tiena” de Fernando F, José. , Enrique M. y Juan J. L?
.- No lo conozco.
- Pues te lo prestaré. Son como Garcilasos del siglo XVI.
_ Qué tontería. Estamos en el siglo veinte ¿No?
- Pues eso.
- ¿De qué va? ¿de églogas?
- Irónicas. Tienen escuela los chicos.
- Como yo.
- Claro, como tú.
- ¿Por qué no nos vamos?
- Estoy esperando a Exuperia Vid.
- ¡Ah!, la poetisa galardonada con diez huchas de oro en su pueblo... pues yo me voy que tengo que pensar en mis poemas y en los ángeles.










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