domingo, 1 de mayo de 2016

Fuga (poema)



Fuga


Cuando ganó el objeto de su amor
en tropel todas las que fue entraron a un barco.
La rigidez del capitán quiso ordenarlas
pero la neurótica H. se puso a fumar
como si sus dedos descifraran en el humo
el verdadero sentimiento de atemporalidad.
Así, floreció una ristra de ajos, cambió
la bombilla una mano desgajada,
la realidad se hizo invisible
y tomó mil aspectos que en el otro orden
se convirtieron en  actos fallidos. Así
ver el mar, por ejemplo, todo marrón,
motivó que un olvido respecto a quién era
le hiciera mirar hacia un horizonte ladeado.

Y formó un hogar del deambuleo.

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