jueves, 22 de diciembre de 2016

Paseos bonaerenses





Salir del hotel en la esquina Paraná con Viamonte. La calle desierta a las ocho de la mañana. Ayer viernes era un ajetreo de gente y de coches. Veo a una mujer esperando el bus, sola. Sonríe a una paloma, como si la paloma fuese un gato. La soledad de esa mujer debe ser grande. Llego a la Avenida Corrientes, tampoco hay casi nadie. Las tiendas son los ojos abiertos de la avenida. Un mendigo bajo el tejadillo de un quiosco le habla a una paloma también. Esta mañana, al amanecer, tras la ventana del cuarto del hotel, me sorprendió el vuelo de unos pájaros en medio de tanto cemento. Eran palomas que buscaban acomodo en las cornisas.

(del diario)

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