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jueves, 13 de abril de 2017

Ya no queda nada de todo aquello




Aquí las horas pasan como pasa todo. Han aumentado en los bares las pantallas de televisión, ahora son reversibles, se pueden ver por ambas caras, son delgadas, como una sábana. Ayer todo el mundo estaba mirándolas mientras estaba expectante a que el joven metiera el gol en la portería. Salí de la calle y me puse a mirar fotos de unos días antes. Sonaban los ruidos de la gente, eran como golpes de puerta en una habitación sin ventanas. 

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