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El gran número (Szymborska)

EL GRAN NÚMERO (El gran número, 1977) Cuatro mil millones de personas en esta tierra,
y mi imaginación es como era.
Los grandes números no se le dan bien.
Aún la conmueve lo particular.
Revolotea en la oscuridad como la luz de una linterna,
muestra sólo los primeros rostro de la fila,
al mismo tiempo el resto desaparece en la ceguera,
en el no pensamiento, en el no olvido.
Pero esto ni el mismísimo Dante lo pararía.
Y qué hacer cuando no se es una misma,
aunque vengan a mí todas las musas. Non omnis moriar – pena prematura.
Pero, ¿es que vivo entera y eso es suficiente?
Nunca bastó, así que menos ahora.
Escojo rechazando, pues no hay otra manera,
aunque lo que rechazo es más numeroso,
es más denso, más insistente que en cualquier otro momento.
A costa de pérdidas indescriptibles, como un poemilla, un suspiro.
A una llamada estruendosa contesto con un susurro.
Cuántas cosas callo, eso no lo contaré.
Un ratón al pie de su montaña materna.
La vida dura unas cuantas huellas de uña sobre la arena. Ni si quier…

Wislawa Szymborska (Descubrimiento)

DESCUBRIMIENTO Creo en el gran descubrimiento. Creo en el hombre que hará el descubrimiento. Creo en el terror del hombre que hará el descubrimiento. Creo en la palidez de su rostro, la náusea, el sudor frío en su labio.
Creo en la quema de las notas, quema hasta las cenizas, quema hasta la última.
Creo en la dispersión de los números, su dispersión sin remordimiento. Creo en la rapidez del hombre, la precisión de sus movimientos, su libre albedrío irreprimido.
Creo en la destrucción de las tablillas, el vertido de los líquidos, la extinción del rayo. Afirmo que todo funcionará y que no será demasiado tarde, y que las cosas se develarán en ausencia de testigos. Nadie lo averiguará, no me cabe duda, ni esposa ni muralla, ni siquiera un pájaro, porque bien puede cantar. Creo en la mano detenida, creo en la carrera arruinada, creo en la labor perdida de muchos años. Creo en el secreto llevado a la tumba.
Para mí estas palabras se remontan por encima de las reglas. No buscan apoyo en ejem…

Hoy me vino a la mente un pensamiento (E.Dickinson)

Me vino hoy a la mente un pensamiento-
que ya había tenido-
más que yo concluí sendas atrás-
yo no podía precisar el año-
ni adónde se marchó, ni por que ha vuelto
una vez más a mí-
ni que fue exactamente-
aunque tuviera el arte de decirlo-
Pero en alguna parte, y en mi alma -lo sé-
me he encontrado con este mucho antes-
Ello tan solo me lo ha recordado -Nada más-
Y a vuelto a alejarse de mi vida-

(versión de Lorenzo Oliván)

Poema (Las proximidades)

La culpa estruja tu cerebro
Las estrellas se adelantan a la manada de ciervos. Ella siente que todo ocurre como si no le afectara, se estremece al oír un chapoteo en la calle al apartar la sábana de repente.


Yorgos Seferis

Un poco más y el sol se detendrá.
Los espíritus del alba
soplaron en las conchas secas;
tres veces trinó el pájaro tres veces sólo;
la lagartija sobre la piedra blanca
se queda inmóvil
mirando la hierba requemada
allá donde se deslizó la culebra.
Un ala negra traza profunda muesca
arriba en la bóveda del azul —
mírala, va a abrirse. Triunfal dolor de parto.
(trad. Selma Ancira)

Chus Pato

¿CALMA? Tan sólo esta navegación mientras pelo las judías con el mismo pánico con el que me cortaría los dedos.
*
Esto es un castañar. En el castañar una mujer. La mujer lee, piensa. Lee un libro o códice miniado. 
En el códice una mujer. En su mano uno de los extremos de la  cuerda que en su otro extremo abarca el cuello de Rosana que avanza detrás de esta mujer.
En el códice, por encima de las bermas, el monte levantándose como desde los peñascos; entre los peñascos, dehesas.
En el códice, robles, el cielo azul entre los árboles, expandiéndose entre las ramas desnudas de los robles.